Con ojos nuevos

Antonio R. Ramírez Albarreal

Este fin de semana estuve de nuevo por Morón, era la primera vez que podría verlos jugar en casa en lo que va de temporada. Como suele ser tradición desde hace varios años, nos unimos el grupo de amigos para ir al Pabellón Alameda.

Pero esta vez iba a ser distinto. Una amiga de la adolescencia quiso unirse a la fiesta que cada sábado es disfrutar un partido de los nuestros. Antes, en primavera, me estuvo preguntado para ver algún partido de playoffs, así que esta vez, vino con nosotros por primera vez.

De esta manera pude ver con unos ojos nuevos algo que para mí se renueva cada fin de semana.

Desde el primer momento tuve que ir explicando poco a poco el funcionamiento del partido, tiempo de cada cuarto, reloj de posesión y por qué dura ese tiempo, pasos, funcionamiento de la puntuación, marcador y los diversos casos según iban ocurriendo.

Al principio, como va cualquiera que nunca ha visto un partido, estaba algo perdida, pero antes del descanso no dejaba de comentarme las jugadas, sin perder de vista lo que pasaba en la pista.

Para mí también era el primer partido que veía de los nuestros en casa, normalmente lo veo por FEBtv, así que esperaba que hubiera un buen partido.

Por supuesto, el baloncesto nunca defrauda, y los dos primeros cuartos dejaron todo en el aire para el tercer cuarto, en el que normalmente tenemos un bajón en cuanto a concentración y es donde vienen los problemas para recuperar el buen juego de los cuartos anteriores.

En el descanso, tras saludar a viejos amigos, pudimos comentar en grupo lo que nos iba pareciendo el partido, como digo, temíamos perder el ritmo ahora que estábamos a pocos puntos.

Pero nada de esto ocurrió, en el tercer cuarto el público comenzó a animar con fuerza a los nuestros, volviendo este gesto algo recíproco: mientras más se animaba el equipo, más ruido había en la grada. Y tanto se hizo notar esto que ganamos el cuarto por diez puntos.

Antonio, exjugador del CB Morón

Mientras avanzaba el partido y las jugadas se complicaban, me seguía haciendo preguntas para poder comprender los diversos movimientos que suceden en cualquier partido, tras darle respuesta a estas le señalaba dónde debía mirar para apreciar mejor todo lo que ocurría en el parqué: faltas en ataque, puertas atrás, bloqueos ciegos, bloqueos y continuación. Por supuesto, no son fáciles de seguir ni de apreciar si no has visto mucho baloncesto.

Pero ahí estaba, cada vez mas motivada con el ambiente y con el partido, que se nos volvía a favor.

De esta forma, conociendo un poco más qué iba pasando comenzó a disfrutar de todo lo que seguía pasando en el Alameda. Iba acabándose el tiempo, el último cuarto nos dejo un muy buen sabor de boca, todo el equipo salió muy motivado y eso se reflejó en el marcador final, y por supuesto en la afición, que comenzó a hacer la ola, al ver como por fin, tras sufrir un poco antes del descanso todo se volvía a favor para ganar el partido.

Y así fue, con un espectacular final de partido, todo salió hacia adelante, ya en este momento, todo era alegría entre nosotros.

Como hacía tiempo que no iba no pude avisarla de lo que nos tenía preparado la grada “El Gallo”, sorprendidos, nos quedamos ambos ojipláticos al ver el final que la grada de animación prepara para saludar al equipo, que sin duda te hace salir del Alameda con una sonrisa de oreja a oreja.

Ya en la calle le pregunté por lo que había visto, sin duda, había disfrutado mucho con todo lo que había pasado.

Tras el buen partido esto era previsible, nuestro equipo ha ganado una aficionada más.

Antonio R. Ramírez Albarreal.